Terminal de buses de Achao

A dos cuadras de la costa, se ubica el terrapuerto de la ciudad de Achao. Un espacio donde el destino -principalmente la ciudad de Castro y las comunas que se desprenden de su trayecto tales como Curaco de Vélez y Dalcahue- re-encuentra a quienes no se han visto por un tiempo. Allí, entre el sonido de los motores, abundan las conversaciones breves, las tomas de acuerdo y “la próxima vez que nos veamos”

Registro binaural del terminal de buses de Achao

El terminal de buses fue grabado el día 15 de abril del año 2021. Se encuentran dos miembros del equipo Escucha Chiloé sentados al costado del estacionamiento de buses. Son las 5 de la tarde y el tráfico es menor. El inicio del terminal dispone de un pasillo largo y ancho, donde se ubica la gente para esperar sus buses. En él, hay kioscos y un par de sucursales de transporte y encomienda. De vez en cuando se escucha un breve diálogo entre vecinos; también el ruido de una pantalla con imágenes relacionadas al turismo. Un bus hace su entrada y sale rápidamente. Otro repite el ejercicio. Debido a la pandemia, la frecuencia de los buses es escasa, lo que va en directa proporción con la cantidad de personas que circulan.

“Si se quería evitar el rodeo hasta Dalcahue viajando desde Castro a Achao en los años treinta, se cruzaba en bote hasta el «Otro Lado” de la bahía y desde allí a pie hasta la banda opuesta de la Península de Rilan, luego en bote para cruzar el Canal que la separa de la isla de Quinchao y nuevamente a caballo hasta Achao. Entre este pueblo y Curaco de Vélez había un camino que se podía recorrer en verano de los años veinte y con relativa comodidad a pie o a caballo, lo mismo que entre Curaco de Vélez y la costa frente a Dalcahue

Rodolfo Urbina, “La vida en tiempos de fogón”, 2002

“Desde Achao hacia Castro y hacia Ancud se estableció también un recorrido desde que se puso una lancha para el balseo del Canal Dalcahue. Era barcaza de madera y grandes remos, capaz de cargar un par de vehículos. Parece que la línea de buses entre Achao y Ancud perteneció al empresario don Héctor Arriagada y data de 1962; y del mismo año es la otra línea Castro-Achao-Ancud de doña María de Altamirano

Rodolfo Urbina, “Castro, Castreños y Chilotes”, 1996

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