Misa iglesia Santa María de Loreto de Achao

Las paredes de la Iglesia Santa María de Loreto de Achao han albergado a cientos de feligreses chilotes protagonistas de una historia cultural tan rica como diversa. Desde el proceso de evangelización llevado a cabo por los jesuitas, pasando por la institucionalización de la figura del fiscal, el cabildo y las fiestas patronales, hasta un Chiloé actual, laico e inmerso en la contingencia social, el templo aguarda en sus maderas el sonido del devenir de un pueblo que busca el equilibrio entre sus costumbres y la globalización.

Registro Binaural de Misa en Iglesia Santa María de Loreto de Achao

Misa del día 22 de marzo del año 2021, presidida por el presbítero Carlos Cárdenas.

Debido a la pandemia por Coronavirus que afecta a la población mundial, solo se encuentran ocho personas; un sacerdote, un comunicador social, tres integrantes del coro, dos miembros de la congregación filipense y un miembro del equipo Escucha Chiloé.

Tanto el sacerdote, el guía, como los coristas se dirigen a los asistentes a través de un sistema amplificado -micrófonos y parlantes empotrados en los pilares ubicados a lo largo de la nave central.

«Un buen día del año 1730, llegaron los misioneros jesuitas con sus canoas a una ensenada denominada Achao, y habiendo encontrado el lugar conveniente decidieron levantar allí el templo. Iban acompañados de indios chonos evangelizados y con ellos acometieron la tarea descomunal de construir la iglesia, sin clavos ni sierras. En el bosque circundante, labraron las tablas y tejuelas de alerce, los tablones de mañío y los gruesos pilares de ciprés. Enormes bloques de piedra sirvieron de basamento y en ellos hicieron descansar los troncos labrados de ciprés, en ensamble de caja y espiga»

Roberto Montandón, 1964, “La Iglesia Santa María de Achao”, Boletín de la Academia chilena de historia, año XXI

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